Cómo cuidar las monturas de acetato para que duren años
El acetato de celulosa es resistente, pero tiene dos o tres puntos débiles que conviene conocer. La mayoría de las monturas que llegan al taller con daños evitables sufrieron el mismo tipo de descuido: calor excesivo, productos químicos o guardado descuidado.
El enemigo número uno: el calor
El acetato empieza a deformarse de manera permanente alrededor de los 60 grados centígrados. En verano, el tablero de un auto estacionado al sol puede superar los 80 grados. Eso es suficiente para que las patillas pierdan su forma y el puente se curve.
La solución es simple: no dejar los anteojos en el auto, no ponerlos cerca de una hornalla y no guardarlos en el bolsillo de ropa que va a la secadora. Si la montura se deformó por calor, un óptico puede intentar recuperarla con calor controlado, pero no siempre es posible.
Productos que dañan el acabado
Los perfumes con alcohol, las cremas solares y los repelentes de insectos son los más agresivos con el acabado superficial del acetato. El contacto repetido opaca el brillo y puede generar manchas que no se quitan con limpieza normal.
La recomendación es ponerse los anteojos después de aplicar cualquiera de estos productos, una vez que se hayan absorbido en la piel.
- Perfumes con alcohol
- Cremas solares
- Repelentes de insectos
- Alcohol en gel aplicado directamente sobre la montura
Limpieza y guardado
Para limpiar las lentes, agua tibia y jabón neutro es suficiente. Los paños de microfibra funcionan para el uso diario, pero hay que lavarlos periódicamente porque acumulan polvo que raya el recubrimiento.
Guardá la montura en el estuche cuando no la usás. El estuche rígido protege contra aplastamientos; el de tela protege contra rayaduras en superficies. Ninguno de los dos protege contra el calor, así que el estuche en el auto sigue siendo un problema.
Con estos cuidados, una montura de acetato de buena calidad dura fácilmente cinco años. Sin ellos, puede deteriorarse en uno.